¡Una experiencia inolvidable en plena naturaleza! Tuve la suerte de hacer un trekking increíble en la selva, con paisajes impresionantes, vistas de ensueño y una cascada mágica donde me sentí completamente conectado con la naturaleza. Mil gracias a Daniela, nuestra guía tan amable y apasionada, que hizo que esta aventura fuera aún más especial. Su energía y amor por este lugar se notan en cada paso del camino. Casinha da Floresta es un paraíso escondido para quienes buscan una experiencia auténtica, lejos del turismo masivo. Las habitaciones son cómodas, el servicio excelente y la ubicación perfecta para los amantes de la naturaleza. (Soy francés y escribí este comentario con la ayuda de Google Traducción, ¡pero el corazón del mensaje es 100 % sincero!) ¡Lo recomiendo con los ojos cerrados y espero volver muy pronto! ❤️
Ver reseña original ↗camping · Santa Marta
Casinha da Floresta
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Es un lugar maravilloso que Daniela y Santiago han construido paso a paso, como una obra de arte y una utopía al mismo tiempo en las faldas de la Sierra Nevada de Santa Marta. La Casihna funciona con paneles solares. Desde la cabaña pudimos ver y escuchar una gran variedad de aves y relacionarnos con un ecosistema donde hasta hace poco no había asentamientos humanos. Desde ahí es posible contemplar todo el tiempo el mar. La quebrada y la Cascada la Danta están también muy cerca de la casa. También nos relacionamos con el lugar a través de la comida, probamos el ñame, la yuca, los aguacates y los mangos del predio. La Casihna da floresta resulta muy inspiradora y la travesía empieza en la troncal del Caribe, cuando uno se dispone a caminar por la montaña hasta encontrarla. El camino es muy amable y de grandes paisajes.
Ver reseña original ↗Llegar a la casinha ya es parte de la experiencia: el sendero sube entre árboles, y la montaña va regalando vistas cada vez más impactantes. Arriba te espera un lugar sencillo, abierto y lleno de vida. Yo dormí en una de las terrazas con vistas impresionantes que te invitan a compartir con las personas que están allí: compartir las historias, el café y la brisa fresca que corre por la noche. En la Casinha da Floresta el día se mueve al ritmo de la naturaleza: caminar hasta una quebrada cercana, descansar en la hamaca mientras se contempla el mar a lo lejos o mirar el atardecer que la sierra regala. La sensación es de comunidad y de libertad a la vez: perfecta para viajeros que disfrutan estar activos y en contacto directo con el entorno. Santiago y Daniela, los anfitriones, cuidan cada detalle sin perder la espontaneidad. Cocinan con ingredientes locales unos deliciosos majares, invitan a explorar la finca y siempre tienen tiempo para conversar sobre el proyecto que están construyendo paso a paso. Uno se va ligero, con el cuerpo contento por el esfuerzo y la cabeza llena de esos momentos simples que se quedan dando vueltas mucho tiempo después. Pero sobre todo inspirado por ese proyecto hermoso. La Casinha da Floresta no es simplemente un hostel para descansar, sino una experiencia que le regalas a tu cuerpo y a tu mente mientras te pierdes un rato en las montañas del Caribe colombiano.
Ver reseña original ↗Casinha da Floresta: una joya escondida en la montaña 🌿✨ Casinha da Floresta es mucho más que una posada turística: es una experiencia transformadora en medio de la naturaleza. Casinha da Floresta está ubicada en lo alto de las montañas de Guachaca, llegar hasta allí ya es parte de la magia. El acceso requiere una caminata de aproximadamente 2 horas en subida —una especie de ritual de entrada que te prepara para lo que viene. Nosotros subimos al atardecer por el camino más largo pero más amplio, rodeados de un paisaje impresionante que nos invitaba a abrir los sentidos y dejar atrás el ritmo agitado de lo cotidiano. Daniela, una de las anfitrionas, nos recogió abajo, en el caserío, para hacer el mercado y acompañarnos como guía en la subida. Su compañía fue fundamental para entrar a la montaña con la energía y el respeto que el lugar merece. También venía Lina, cocinera y antropóloga, quien nos alimentó durante la estadía con delicias que hicieron de la experiencia algo profundamente satisfactorio. La cocina en la Casinha es un verdadero fuerte: creativa, deliciosa , saludable y hecha con amor. Arriba nos esperaba Santi, el otro host, quien nos ayudó a instalarnos en hamacas bajo uno de los dos kioskos que hay en la finca. Estuvimos tres días descansando, comiendo delicioso, caminando, explorando, visitando una quebrada preciosa, y simplemente desconectando. Desde la Casinha se ve el mar a lo lejos, un paisaje que se puede contemplar por horas sin dejar de sorprender. La finca está en una pendiente, así que hay que estar atentos al moverse, pero eso hace parte del encanto de estar en medio de la montaña. Recomiendo llevar ropa y zapatos muy cómodos para la estadía en la Cansinha. Es clave ir livianos de equipaje y preparados para caminar, ya que solo se puede llegar a pie o en mula. Aún así, arriba Santi y Dani tienen todo lo necesario para que un@ esté cómod@ y tranquil@. Sin duda, me encantaría volver con más tiempo. Es un lugar poderoso, para descansar de verdad, reconectar con un@ mism@ y sumergirse en la montaña. Aunque parece estar lejos de todo, está a tan solo cuatro horas de Santa Marta. Una joya perdida que vale cada paso del camino.
Ver reseña original ↗Santiago y Daniela son los mejores anfitriones que puedan encontrar en el territorio. Son respetuosos con el medio ambiente, conocen muy bien el territorio y nos guiaron a una cascada escondida. Recomiendo altamente experimentar una estadía aquí viendo estrellas y el mar desde su balcón.
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